


¿Y si la personalidad de un espacio pudiera percibirse con los ojos cerrados? Antes de fijarnos en un material, una pieza de mobiliario o un detalle decorativo, un aroma puede darnos la bienvenida, despertar una asociación o evocarnos un lugar en el que ya hemos estado.
Esta dimensión del diseño fue la protagonista de «Perfume de éxito: descubre el marketing olfativo», un encuentro celebrado en el Orac Experience Center de Barcelona durante la Barcelona Design Week 2026. De la mano de la perfumista Beatrice Aguilar Cassara y el equipo de Cuarto Sentido, nos acercamos a una forma de entender los espacios que va más allá de lo visual.
Una invitación a detenernos, prestar atención a otro sentido y descubrir qué puede aportar el aroma a un proyecto de interiorismo.






Cuando diseñamos un espacio, elegimos colores, formas y materiales para transmitir una intención. Buscamos que cada elemento tenga sentido dentro del conjunto. Pero ¿qué ocurre con aquello que no se ve?
El encuentro nos introdujo en el marketing olfativo como una herramienta para trasladar la identidad de una marca o un proyecto al lenguaje de los aromas. No se trata únicamente de que un lugar huela bien, sino de encontrar una expresión olfativa coherente con su personalidad y con la experiencia que quiere ofrecer.
¿Qué queremos transmitir al entrar? ¿Qué sensación encaja con el ambiente? ¿Qué nos gustaría que permaneciera en el recuerdo? Estas preguntas permiten incorporar el aroma a la conversación sobre diseño, en lugar de tratarlo como un detalle independiente.
La sesión también ofreció la oportunidad de oler algunas de las materias primas más exclusivas del mundo, acercándonos al punto de partida de una creación olfativa.
Este contacto directo permitió llevar la conversación al terreno de la experiencia: dejar de hablar únicamente sobre aromas para detenernos a percibirlos. Una manera de prestar atención a sus matices y explorar las sensaciones y asociaciones que podían sugerir.
Con Beatrice Aguilar Cassara y el equipo de Cuarto Sentido, descubrimos una faceta de la perfumería estrechamente vinculada a la creatividad: la búsqueda de una expresión propia, capaz de dar forma a una intención sin recurrir a imágenes ni palabras.


Para los profesionales de la arquitectura y el interiorismo, esta perspectiva abre una pregunta interesante: ¿estamos pensando en todo lo que una persona percibe cuando entra en nuestros proyectos?
La luz, las texturas, los volúmenes y el aroma pueden formar parte de una misma intención. Considerarlos en conjunto invita a diseñar ambientes en los que la experiencia sensorial acompañe a la propuesta estética y a las necesidades del espacio.
El encuentro con Cuarto Sentido nos acercó a nuevas herramientas para abordar esa relación y compartir perspectivas con la comunidad profesional. Una ocasión para ampliar la mirada y recordar que el diseño también se construye con elementos que no aparecen en una fotografía.
Porque hay detalles que no se ven, pero pueden convertirse en lo que más recordamos de un lugar.


