








De la mano del equipo de Kissa, los asistentes descubrieron que detrás de cada taza de café hay toda una técnica que requiere precisión, paciencia y atención al detalle. A través de una demostración práctica, aprendieron paso a paso a preparar su propio café, desde la correcta emulsión de la leche hasta conseguir la textura ideal para crear sus primeras composiciones.
Llegó entonces el momento de dar rienda suelta a la creatividad. Con el asesoramiento del equipo de Kissa, cada participante se animó a dibujar sobre la superficie de su café, experimentando con los movimientos, las formas y las técnicas del latte art para conseguir su propio diseño.
Entre cafés, aprendizaje y conversaciones, el taller se convirtió en una oportunidad para compartir experiencias, descubrir nuevas habilidades y conectar con otros profesionales del sector creativo.

Una mañana en la que el café fue mucho más que una bebida: una pequeña expresión de arte, diseño y creatividad compartida.