

Hay espacios en los que apetece quedarse. Nos invitan a bajar el ritmo, a conversar o, simplemente, a sentirnos a gusto. A veces resulta difícil explicar por qué: no es solo la distribución, los materiales o el mobiliario. La luz también tiene mucho que decir.
Con esta mirada, el Orac Experience Center de Barcelona acogió, en el marco de la Barcelona Design Week 2026, el encuentro «Dando forma a las atmósferas: un nuevo enfoque de la iluminación». Una charla junto el equipo de VIBIA, que nos acercó al universo de la marca y al papel de la iluminación como herramienta para transformar espacios y generar emociones.





Cuando pensamos en iluminación, es fácil empezar por una lámpara: su forma, su tamaño o dónde colocarla. Pero hay una pregunta que merece llegar antes: ¿cómo queremos que se sientan las personas en ese espacio?
La charla nos invitó a mirar más allá de la función práctica de la luz y a entenderla como parte de la experiencia de habitar. Porque iluminar no consiste únicamente en hacer visible un interior, sino también en darle profundidad, destacar aquello que queremos mostrar y crear una determinada sensación.
Una luz que acentúa una textura, una zona de sombra que aporta intimidad o un punto de atención que dirige la mirada pueden cambiar nuestra lectura de una estancia. El espacio sigue siendo el mismo, pero la forma de percibirlo es distinta.
De la mano de Judith Hernández, los asistentes pudieron conocer mejor VIBIA y su manera de abordar el diseño lumínico. La sesión conectó la iluminación con una dimensión más emocional del interiorismo: lo que un ambiente transmite y cómo nos relacionamos con él.
Esta perspectiva invita a pensar en la luz desde las primeras decisiones de un proyecto, en diálogo con la arquitectura, los materiales y las actividades que tendrán lugar en cada ambiente. No como un elemento que se añade al final, sino como una parte del conjunto.
La cuestión no es solo qué queremos iluminar, sino qué queremos hacer sentir.

En el Orac Experience Center, esta conversación conecta directamente con nuestra manera de explorar los espacios. Molduras, paneles, texturas y volúmenes adquieren diferentes matices según la luz que reciben. Un relieve puede cobrar protagonismo; un detalle, aparecer con sutileza; una superficie, revelar una profundidad que antes pasaba desapercibida.
El encuentro con VIBIA nos permitió detenernos en esa relación entre forma, luz y emoción, y llevarnos una nueva pregunta a nuestros proyectos: además de cómo se verá este espacio, ¿cómo se vivirá?